domingo 3 de mayo de 2009

Last Exile

En un mundo donde el agua escasea y la movilidad social es casi nula, coexisten tres reinos en un delicado equilibrio…separados por una peligrosa corriente de aire dos de ellos se debaten en la búsqueda de recursos para sobrevivir bajo la atenta mirada de el Concilio, el tercer reino que está a años luz del resto en cuanto a tecnología y que pareciera disfrutar observando desde lejos las vicisitudes de sus atrasados vecinos, sin embargo este patético Status Quo se ve perturbado por la accidental intromisión de dos jóvenes mensajeros que, en medio de una carrera, se encuentran con un colega moribundo que les encomienda la misión de transportar su preciada “carga” al mítico “Silvana”, la nave comandada por el temible Alex Rowe(un hombre que carga con un doloroso pasado). Lo que estos inocentes y enérgicos mensajeros aéreos llamados Claus y Lavie no saben es que la pequeña a la que deben llevar encierra la clave para despertar una terrible arma capaz de desencadenar el armagedón y que yace oculta en las profundidades de la gran corriente bajo la atenta mirada de la cruel líder del Concilio: Maestro Delphine, quien desea a toda costa obtener su total control, para lo cual debe poseer los misterios que sólo pueden ser dichos por Alvis.
¿Pero qué cresta es el Last Exile y cuál es su importancia?
La verdad es que, a mi juicio, ese artefacto es totalmente secundario, una mera excusa para explorar la naturaleza humana mostrando lo más noble y también lo más retorcido de ella y de paso, hacer una cruel metáfora del primer y el tercer mundo (tal vez esto último es una volada mía, pero esa era la sensación que me producía la contraposición entre el Concilio y los reinos terrestre de Anatore y Dusith). Tanto las naves como los miembros del Concilio tienen un aspecto futurista y aséptico, de hecho, sus miembros tienen cierta “cualidad élfica”. Ellos no sufren la escasez de agua y se deleitan con finos manjares que sus vecinos ni en sueños podrían conseguir, mientras que Anatore y Dutsith viven en condiciones similares a las del siglo XIX y cuentan con una limitada tecnología bélica donde aún incluyen fusileros que actúan como vil carne de cañón. Las naves, bellamente diseñadas, tienen claras reminiscencias de los años 40 y de la revolución industrial. En otras palabras, se nos presenta una interesante mezcla de clásicos diseños futuristas (el concilio) con una hermosa estética steampunk o retrotech (como prefieran llamarla) .

Volviendo al desarrollo de la trama, una vez entregada la “carga” en el Silvana, Claus y Lavie deciden quedarse para protegerla y así entablan relaciones con el resto de los miembros de la nave, pasando, poco a poco, a convertirse en miembros de la tripulación. Este cuadro es completado por los simpáticos mecánicos del Silvana, Sofía (la primera oficial de Alex Rowe), las pilotos Tatiana y Alister, Moran (un fusilero con crisis vocacional) y los miembros del Concilio Dio (heredero del trono y hermano menor de Delphine) y su fiel sirviente Luciola, quienes llegan al Silvana guiados por la fascinación que el primero siente por las habilidades de Claus como piloto.

A juzgar por lo que he expuesto en las líneas precedentes, Last Exile parece ser un animé más de ciencia ficción con un toque “retro” que lo hace mucho más atractivo estéticamente hablando, lo cual se confirma al ver la espléndida animación y el excelente trabajo de diseño de personajes y de naves, sin embargo creo que su fortaleza radica en que le da un vuelco al clásico camino del héroe que se nos plantea en esta clase de obras, pues, en general, el protagonista siempre parte siendo un chico algo soso y titubeante que finalmente descubre su potencial (mm… Shinji era cero aporte… Simón tuvo que pasar por una infinidad de cosas para cumplir su destino, Vincent Law borró sus propios recuerdos y así podría seguir dando ejemplos de protagonistas que partieron siendo mamones y que terminaron acabronándose --- ojo que para mi Shinji siempre será un mamón) pero aquí el protagonista es un chico que tiene las cosas claras, una meta definida y que no anda de víctima por la vida a pesar de la trágica muerte de sus padres. Claus puede lucir como un adolescente, pero ya es todo un hombre y su determinación es fundamental para el desarrollo de los acontecimientos. Él no se cree el mejor, pero tampoco se siente como un gusano en medio del universo, por lo que es un personaje equilibrado y querible. Otro personaje interesante es Moran, un soldado que toda su vida ha sido carne de cañón y que ha sobrevivido milagrosamente a muchas batallas, dañando gravemente su espíritu. Moran no es un cobarde, pero se desprecia a sí mismo por sentir miedo, algo que es totalmente normal si te enfrentas a la muerte día a día y te percatas de que eres tratado como un ser completamente desechable y por otro lado tenemos a Dio, que es un inocente y caprichoso príncipe lleno de alegría y curiosidad por la vida que conviviendo con la tripulación del Silvana conoce el verdadero significado de la amistad y el amor, pero que oculta en su corazón el oscuro temor de regresar a casa e iniciarse a la vida adulta, perdiendo su individualidad a través de un grotesco ritual.

Nos encontramos aquí con una historia de traiciones e intrigas políticas, venganzas y amor y supervivencia que nos muestra a cada instante lo absurdo de la guerra sin perder el tiempo en discursos clichés ni demasiado sentimentalismo, la muerte y la locura acechan a cada instante e incluso los sacrificios parecen inútiles… eso es lo que más me llamó la atención de Last Exile, pues el instante de la muerte de ciertos personajes es veloz y sin el dramatismo que se le acostumbra a dar regularmente en los animés, de esta forma, en vez de buscar la lágrima rápida, lo que se consigue es un efectivo shock y cierto grado de impredictibilidad…no hay espectacularidad, sino que pura realidad y eso es una agradable sorpresa ,aunque no por ello deja de entristecer. Lamentablemente y como suele suceder generalmente en el mundo de la animación japonesa, el final es demasiado abrupto y poco intenso en relación al resto de la serie… ¿o será que yo odio los finales abiertos?

Last Exile es una obra entretenida y emocionante con una galería de personajes bien definidos y entrañables, con una gran música y una animación de lujo. Épico y conmovedor, con la dosis justa de humor y romance, que plantea temas tremendamente actuales (la brecha que separa a los países del primer mundo -con su hedonismo y egoísmo- y los del tercero, lo absurdo del genocidio y de la guerra, la pérdida de la inocencia, la muerte del alma a través del conformismo y la importancia de luchar por un futuro mejor sin dejar de lado nuestras convicciones) sin hacerse denso, pretencioso o discursivo y eso se agradece tremendamente.

martes 14 de abril de 2009

Ergo Proxy: Jugando en terreno seguro


Estética y argumentalmente yo diría que “Ergo Proxy” es una cruza entre “Blade Runner”, “Equilibrium”, “Un mundo feliz” y hasta “Niebla” .Las similitudes entre esta serie y las tres primeras obras saltan a la vista de forma evidente, pues nos encontramos en un futuro post apocalíptico donde, en una sociedad aparentemente utópica pero emocionalmente reprimida en la que coexisten ciudadanos de primera, segunda y hasta tercera clase, los robots comienzan a tomar conciencia de su propia existencia al ser infectados por el virus “Cogito” adquiriendo caracteres humanos y cometiendo horrendos crímenes que constituyen la antesala de la aparición de una temible y misteriosa criatura llamada “ Ergo Proxy”. ¿ Pero qué o quién es el Proxy y cuál es su propósito? Con respecto a mi mutante asociación con “Niebla”, tal vez a alguien le suene familiar el dilema del creador creado, pero no puedo adelantar mucho al respecto sin arruinar la trama para quienes aún no la han visto. En otras palabras, nos encontramos en un futuro utópico que degenera en una horrible distopia donde lo peor de la humanidad se manifiesta mostrando una desgarradora visión de lo que podría pasar si seguimos por esta senda.

Lil Mayer (nunca me quedño claro si era Rel, real o lil y buscando su nombre en la web sólo acrecentó mis dudas), nieta del hombre que rige los destinos de la ciudad/cúpula, es la encargada de investigar las revueltas de los otrotra obedientes cyborgs secundada por un desmemoriado y aparentemente poco eficiente compañero llamado Vincent Law, a quien ella considera un tanto pusilánime. Vincet, a diferencia de Lil, no es originario de la cúpula y por lo tanto, al ser un extranjero, debe hacer méritos para convertirse en ciudadano, y, mientras no lo sea, sufrirá en carne propia los rigores de la paranoia y la xenofobia tan propias del mundo post 9/11. Víctima de un extraño ataque por parte del Proxy, Lil comenzará a cuestionar lo que ella percibe como realidad y se enfrascará en un delirante viaje en búsqueda de la verdad que pondrá a prueba los límites de su cordura. ¿Puedes aceptar la verdad de este mundo? ¿ Estás dispuesto a pagar el precio de conocer la realidad y sobre todo, de saber que lo único que hay tras una pregunta sin respuesta es otra interrogante probablemente más compleja aún? Y mientras Lil busca desesperadamente los porqués de este mundo que antes le parecía tan estable y aburrido, Vincet se esfuerza por huir de su destino y de sus responsabilidades sólo para entender que no puede escapar de sí mismo ni negar la multiplicidad de su ser.

Tenemos entonces dos personajes: uno que busca la verdad y otro que la evade, que se ven unidos por las circunstancias y una gran conspiración orquestada desde las sombras para evitar que los secretos que rodean al Proxy y al futuro de la civilización salgan a la luz. Junto a las figuras de Vincent y Lil, resaltan Raul Creed y Pino. El primero es una alta autoridad gubernamental que, en el superficie, parece un ser de frialdad inalterable aún cuando pierde trágicamente a su esposa y bebé en un ataque relacionado con los proxys( Me recuerda al Clérigo de Equilibrium a veces) Raul es una suerte de caja de pandora emocional que pasa de la completa obediencia a la total entropía siendo un conmovedor ejemplo de los desgarradores efectos del dolor sobre el alma humana; la segunda es una adorable androide de compañía que estaba al servicio de Creed y con quien tenía una relación de padre e hija que se ve malograda al ser afectada por el virus Cogito, lo cual la fuerza a huir, encontrando en Vincent un compañero de ruta y protector. Por otro lado tenemos a Dedalus, un joven y brillante científico relacionado con los proxys que tiene una obsesión casi enfermiza por Lil y al abuelo de ésta, un ser casi deshumanizado en virtud de su búsqueda de Dios.

Pino y Vincent se convierten en fugitivos y la pequeña androide comienza a experimentar el mundo de las emociones al tomar conciencia de su propia existencia, (entender qué es el amor, qué es la muerta, la amistad, etc) siendo finalmente el personaje más sabio y entrañable. Pino, en su inocencia nos muestra qué significa realmente ser persona y la importancia de jamás perder la capacidad de asombro. Es ella quien logra generar los momentos más emotivos y esperanzadores de esta críptica aventura que tiene pasajes densos y pantanosos, pero que no deja de mostrar ciertos destellos de humor y notable creatividad (el capitulo parodia de Disney world , el de quien quiere ser millonario mucho antes de la premiada cinta de Danny Boyle y el de la librería) .

Bajo la premisa de ser un animé adulto, con estética dark y centrada en planteamientos filosóficos varios, Ergo Proxy se diluye… zigzaguea entre dudas existenciales y ontológicas varias, dando poco espacio al espectador para procesar la información…muchos dicen que es una serie lenta, mas yo diría que su ritmo es “reflexivo”, pues sería imposible desarrollar la trama más rápido tratando tantos aspectos como los que pretende abarcar y , tomando en cuenta lo anterior, creo que le faltaron algunos capítulos para lograr redondear la obra. … ¿ me explico o no? Lo que trato de decir en buen Chileno es que “Ergo Proxy” da más vueltas que peo de culebra, pero no por eso es malo. Es más, es un muy buen animé… gran diseño de personajes y de androides,- me gustaron mucho los entourages ( muy a lo “ yo-robot/viaje de Shishiro”… grandes Iggy y Kristova!!)- buena música tanto incidental como opening y ending( Kiri de Monoral y Android Paranoid de Radiohead), buena línea argumental aunque su desarrollo es algo accidentado : demasiados datos anexos que distraen la atención y confunden bastante, diálogos supuestamente profundos que finalmente no conducen a nada y problemas en la dosificación de la información, pues en ciertos casos no explican nada de nada y en otros capítulos atiborran al espectador de antecedentes que a la larga entorpecen la trama (Lain tenía un problema similar) …. Cuadros, esculturas y libros que ya forman parte del patrimonio cultural de la humanidad, intratextualidad e intertextualidad en su máxima expresión para finalmente proponer ideas que ya fueron desarrolladas con más gracia y simpleza en otros libros y animés.

En síntesis “Ergo Proxy” cumple a cabalidad con los parámetros de la serie de ciencia ficción madura y ligeramente intelectual orientada a un público más adulto y ahí radica su problema: su concepto no es nuevo y se toma demasiado en serio, quien ya haya visto suficientes animés de este tipo no se encontrará con mayores sorpresas….Es un animé de estética cool y minimalista, entretenido y pausado, pero predecible porque sigue al pie de la letra las reglas de subgénero, a pesar de lo cual es muy recomendable.

jueves 2 de abril de 2009

Mi estómago literario o reflexiones de un lector hembra

Desde que concluí mi lectura de “Los Hermanos Karamazov” me obsesioné por leer “Crimen y Castigo”, buscándolo desesperadamente en la repisa de mi abuelo, encontré una edición roñosa y tuve la mala ocurrencia de ir a leerla a la idílica playa de mi ventoso Arauco (Arauco es como Macondo, creo que algún día será arrasado por el viento y más de alguien tiene cola de chancho). Me senté bajo los pinos frente al mar y con horror vi como esas trepidantes páginas se elevaban por los cielos para luego precipitarse hacia los abismos marinos…desde entonces terminar aquella obra emblemática de la literatura Rusa se convirtió en una tarea pendiente: Mi alma de ñoña se dijo “No puedo morir sin antes haber leído Crimen y Castigo” y hace bastante tiempo que he vuelto a tener el libro en mi poder, esta vez, en una edición barata pero resistente y sin embargo no he podido terminarlo, más bien no he querido ¿Pero por qué? Podría culpar a la falta de tiempo, a la maldita preparación del examen de grado, a las fatalidades cósmicas o hasta a un mal de ojo, pero la culpa la tienen mis vísceras, pues, llegado cierto punto del libro, simplemente no puedo continuar y no es porque sea un libro malo o fome, sino que en ciertos pasajes me embarga una sensación gigantesca de angustia y simplemente TENGO que cerrarlo… es raro ¿o no?... En “Crimen y Castigo” nos encontramos con personajes en estado de absoluta miseria, más no sólo en el plano material, sino que también en el moral y las tristes historias de humillaciones y de degradación de la naturaleza humana por unos cuantos kopeks simplemente me erizan la piel y me hacen pensar en que las cosas no han cambiado mucho. Creo que después de haber leído Ygdrasil quedé saturada de miseria humana y tendré que exponerme a una buena dosis de cosas felices y esperanzadoras para volver a tolerar la crudeza, supongo que mis gustos literarios finalmente me pasaron la cuenta, pero no me rendiré porque hace poco fui capaz de pasar las horribles páginas donde un hombre alcohólico cuenta emocionado cómo su querida hija finalmente comenzó a prostituirse por el bien de su familia y él se gastaba ese dinero en su vicio.

Así como “Crimen y Castigo” me produce angustia, hay ciertos libros que me han causado náuseas en el buen y mal sentido de la palabra, por ejemplo, ciertos pasajes del ya mencionado Ygdrasil que desafiaban hasta a la sensibilidad menos susceptible como la descripción de la cámara del Invunche, el proceso de creación de las perras o las torturas a las que era sometida la protagonista en los que olías la putrefacción, sentías el dolor y era necesario apartarse un segundo de las páginas para respirar y seguir leyendo. También las divagaciones de Humbert Humbert en “Lolita” me causaban una extraña mezcla de repulsión y ternura, “El Socio” (de Genaro Prieto) casi me deja con cólon irritable (Algo similar me pasa con ciertos cuentos de Poe y de Lovecraft, claro que este último también me causa insomnio) y qué decir de las ganas que me daban de cachetear a Emma Bovary, a Fausto, a Aliocha y a Harry Haller. También recuerdo haber experimentado sentimientos encontrados leyendo dos de mis libros favoritos: “ El retrato de Dorian Gray” y “La Ciudad y los Perros”. En el primer caso el personaje de Basil me generaba animadversión, pues lo consideraba rastrero y lambiscón, un patético ser enamorado en secreto de Dorian y a medida de que avanzaba el relato tenía ganas de dejar de leer porque odiaba el deterioro en el que iba cayendo el alma del antes puro y adorable señorito Gray.
En “La Ciudad y los Perros”, por otra parte, me invadió la morbosidad al leer las prácticas en las que se involucraban los chicos y a la vez me embargaba un sentimiento de impotencia ante las injusticias que afectaban a algunos.

Y así como hay buenos libros que me suben a una montaña rusa emocional, hay otros que francamente me producen una intolerancia crónica cuyo origen no puedo explicar, es algo que siento en las entrañas y que a veces va de la mano de prejuicios bien estúpidos que, aunque trato de ignorar están ahí, pero bueno, supongo que tal como existen ciertos alimentos que causas acidez, también puede haber libros que te caigan “pesados”…recapitulemos: “La Casa de los Espirítus” de Isabel Allende, sólo la terminé porque la tuve que leer en el electivo de castellano y me harían una prueba, pero francamente sus personajes maqueteados (Blanca era insufrible), su “sensibilidad de izquierda” y su olor a copia de “Cien Años de Soledad” (que aunque no me gustó mucho, tiene partes geniales) me provocaron arcadas. “Romeo y Julieta” tampoco me dejó un sabor muy agradable en la boca… demasiado cursi y a ratos pensaba que esos dos tortolitos merecían morir por tontos, supongo que la veta más romántica de Willy no es mi fuerte, pero Hamlet, Othelo y Macbeth son otra cosa.

Leer un libro y que no te guste es normal, supongo que no soy la única que termina odiando a ciertos personajes de la literatura o a autores y que más de alguno ha experimentado físicamente los estragos de un buen o mal libro. A mí, por ejemplo me dan rabia los libros de autoayuda, me parecen sospechosos y crueles porque se aprovechan de la falta de fe que tienen las personas en sí mismas: En el Colegio me obligaron a leer “Juventud en Èxtasis” de Guactémoc Sánchez y francamente, aparte de ser plano y como de teleserie, no podía creer que pusieran unos cuadritos con los pilares de la relación de pareja o esquemas, o sea, era un manual disfrazado de libro y que tenía un aire a sermón. Hace unos años me dije “misma, no puedes ser tan prejuiciosa: dale una oportunidad a Cohelo”… ejeje… bueno, llegué hasta el prólogo de “El Alquimista” y eso fue todo, pues ahí relataba una experiencia que había tenido en el Amazonas o algo por el estilo (la verdad no lo recuerdo), pero lo encontré engrupido y chanta a morir, puede que me guste ser miserable y por eso rechazo este tipo de literatura que yo considero más cercana a un catálogo o a un instructivo que a un libro propiamente tal. Algo similar me pasó con “Crepúsculo” la novela de vampiros de moda, mi amiga Poli (Un extraño engendro que devora por igual sagas de Asimov, libros de Mitología griega y novelas “jazmín” (inclúyanse también las Corin Tellado y las Arlequín)) me hablaba de ellas con profunda emoción y al hojear un pasaje donde la joven hablaba de los inconvenientes de tener a un vampiro como novio con la liviandad de quien tiene como pololo a un “chico malo” onda “Rebelde sin causa”…no me dio buena espina y hasta ahí llegó mi intento por estar al corriente con los libros de moda, soy, como diría Cortázar, una lectora hembra…caprichosa, indisciplinada y que no es muy dada a intelectualizar el proceso de lectura…si me causa mariposas en el estómago y me eriza la piel, entonces voy por buen camino. Soy lectora hembra, a mucha honra.

martes 24 de marzo de 2009

Informe Tunguska: Una cruza entre arte y cultura pop


Hoy en día no existen límites en cuanto a formatos, ya sea en el arte, en el cine, en la literatura o el cómic… todo se entrecruza al arbitrio del creador para dar paso a propuestas eclécticas que, con resultado desigual, dan cuenta de una búsqueda creativa, de un deseo de innovación que pocas veces genera el efecto de originalidad buscado, porque hoy en día, gracias a globalización y a la superposición de influencias aquel viejo adagio que reza “nada nuevo hay bajo el sol” se hace cada día más cierto. Ahora bien, lo novedoso está en ver cómo disponemos o presentamos esas cosas viejas para provocar, inspirar y bueno, reflexionar un poco… en el fondo para sacudirnos un poco de la abulia generalizada que a veces nos invade.

Informe Tunguska es una obra colectiva que toma uno de los temores más ancestrales de nuestra civilización y que a través del texto, la escultura (en cerámica) y la gráfica (paneles digitalizados tipo cómic/serigrafía) nos presenta la crónica de un pandemónium made in Chile haciendo propios los códigos del cómic, la literatura de ciencia ficción, la biblia y hasta el horror cósmico. La verdad es que tanta intertextualidad casi me produjo taquicardia: Un poco de Otomo por aquí, una pizca de Tezuka (la rigidez de algunos paneles me remitió al Tezuka más oscuro de Black Jack), una dosis de Baradit algo blanqueado con un poco de Stephen King (Una referencia a “The Myst”), retazos de Lovecraft y su color que cayó del cielo unidos a unos toquecitos de Kafka con su clásica metamorfosis me hicieron sentir que presenciaba el Collage mejor logrado de la historia, una pieza colectiva que funciona como los engranajes de un reloj y que nos plantea una horrible sociedad estratificada y especializada donde el común de los mortales es mantenido en la desinformación, siendo el “Informe Tunguska” una suerte de archivo desclasificado acerca de los horribles y misteriosos acontecimientos que asolaron la ficticia localidad de Tunguska en un Chile sacado de una realidad paralela.


Si bien el concepto de un experimento militar “gone bad” no es nuevo, lo interesante está en la aproximación tridimensional del que se le dota y de las correlaciones con diversas obras literarias que dotan a “Informe Tunguska” de una progresión dramática potente e interesante.

Me explico: Esta exposición está compuesta de paneles tipo cómic elaborados por el gran Claudio Romo (Grabador y profesor de dibujo de la Universidad de Concepción) que fusiona su tradicional estética exhibida en las “murgas” (que recuerdo haber visto hace muchos años) con el manga experimentando con texturas digitalizadas en un apropiado blanco y negro dotado de algunos destellos de color que portan cierta nota de dramatismo y energía: rojos y azules puros se cuelan en algunas de las viñetas contenidas en los paneles. El dibujo es a ratos tosco para contrastar con la pulcritud de los fondos que podrían o no ser fotografías intervenidas… ésa es la gracia de “Informe Tunguska”: la ambigüedad y, por su puesto, la maestría con que Romo ha llegado ha dominar los encuadres y perspectivas propias del cómic tradicional. Pero aquí no solo nos encontramos con la narración secuencial de los hechos, sino que también con fragmentos de texto de diversas fuentes (entrevistas a los supuestos testigos de los hechos, reflexiones de algún personaje, crónica periodística) a cargo de Alexis Figueroa que ayudan a contextualizar los acontecimientos y evoca ciertos referentes literarios (A veces me pareció un poco pretencioso) . A modo de complemento y emulando la exhibición de restos o evidencias materiales de un real hecho histórico expuesto en un museo o de una investigación criminal aparecen extrañas esculturas de cerámica en tonos grises y negros hechas por Bárbara Bravo que exudan un aire Giggeriano y prehistórico: Imágenes de vírgenes supuestamente adoradas en esta sociedad “del futuro” con rostros sacados de una pesadilla genética, fragmentos de huesos, escombros de las explosiones que tuvieron lugar, todo dispuesto inteligentemente como una muestra paleontológica ayudan a transportar al espectador dentro de este universo ficticio, sustraerse de una realidad para entrar en otra que gracias al trabajo conjunto de estos tres artistas se plantea como una alternativa coherente y plausible.


A modo de crítica podría decir que el trabajo escultórico y de texto se ven opacados por el apartado gráfico y que, ciertamente las obras en cerámica lucen mucho más potentes en las imágenes del folleto. Dicho lo anterior sólo me resta decir que si algún museo o sala cultural de su ciudad llega una muestra llamada “Informe Tunguska”, vayan a verla pues no los dejará indiferente.



PD: Está en el subterráneo de la Pinacoteca de la Universidad de Concepción hasta como el 10 de Abril y para aquellos que no lo saben está abierta los sábados hasta las 5 de la tarde y los domingos de 11 de la mañana a 2 de la tarde.


Fe de Erratas: El responsable del guión y de los textos don Alexis Figueroa me ha aclarado que en esta exposición no hay una narración secuencial, sino que es una muestra temática de la novela gráfica que saldrá en abril, así que estén atentos !!

martes 17 de marzo de 2009

Graveyard, un cómic ecléctico

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Si voy a hablar de Graveyard, más allá de mis gustos y apreciaciones personales, tengo que partir por reconocer objetivamente sus méritos técnicos y alabar el intento que María José Barros (guionista y gerenta general de luf), Mario Prieto (Guion), Eduardo Bromhbley (dibujo y tintas), Sebastián Franchini (Color) y todo el resto del equipo hicieron por brindar un producto de consumo masivo y de buena calidad, porque “Graveyard” es (o era) un cómic muy comercial que contaba con un soporte multimedia que permitía la interacción con sus fans a través de la página web de la editorial LUF mostrando contenido anexo acerca de los personajes y la historia, muy ad hoc al “target” al que se enfocaba(con un par de escenas cachondas y un poquitín de fanservice--sobre todo algunos ángulos a la pechonalidad de las niñas)… Los colores, los diseños de personajes, su construcción psicológica y también la premisa de la historia están cuidadamente pensados para satisfacer el paladar de una generación que creció en un mundo globalizado bajo el alero de los videojuegos y el animé, tomando una estética que me recuerda a una versión pulida y más estridente de “Darkminds”(uno de los primeros cómics con estética animé que leí) de Pat Lee. (Aunque en una entrevista en el Calabozo del Androide explicaron que luego de un sondeo se decidió adoptar una estética similar a Death Note)


“Graveyard” bebe de diversas fuentes para construir un relato bastante sólido, aunque (por lo menos para una vieja ñoña como yo), sin mayores sorpresas. Èso sí, los guiños a diversos bastiones de la cultura pop y ñoñerías varias se agradecen, así como también el rescate de la idea de los horrores cósmicos planteado por el gran H.P Lovecraft. La historia, para quienes no la conocen va más o menos así: La Mansión Graveyard es una institución dedicada a proteger a la gente de las fuerzas malignas que asolan este mundo manteniéndolos en las sombras, pero además (y ahí difieren de la cofradía británica que los formó y de la que posteriormente se independizó) luchan en contra de ellas para evitar su avance. Para cumplir con esta misión cuentan con un equipo formado por cinco chicos que cuentan con diversos poderes y que cargan con sus propios demonios. A simple vista tenemos el clásico grupo de cinco héroes a la usanza de “Gatchamen”, “Los Caballeros del Zodiáco” y como dijo un amigo por allá “Los Power Rangers”, pero no todo es lo que parece, pues si bien en un principio nos encontramos con los estereotipos del líder correcto y bueno (tipo jovencito de la película), el hombre intelectual y reflexivo (Algo así como Giorgio de “El Galáctico” ¿Alguien se acuerda de él??), el chico malo, la mina cabrona y la niña tierna e inocente emocionalmente bloqueada, a medida de que avanza la trama, se va develando lo que hay detrás de cada uno de estos héroes, mostrándonos que hay bastante oscuridad dentro de ellos…. Una de las cosas que ayudaba a dotar a los personajes de mayor profundidad era la existencia de material anexo, especialmente los webcómics, siendo, para mi gusto, los más notables “Asfixia” y “ Sin Remordimientos”, y personalmente, me habría agradado que se hubiera adoptado el estilo del primero en el cómic impreso, pues a ratos el exceso de color marea y distrae. Este último punto fue bastante controvertido y posteriormente se explicó que esta brillantez y colorido tenía como fin hacer más dramático el contraste cuando sucedieran hechos realmente oscuros, como en el tomo tres donde se nota una gama cromática más apropiada plagada de grises, azules, cafés y púrpuras, aunque aún así lo encontré demasiado limpio como para un cómic de terror. Lo que me lleva a preguntarme si era realmente un cómic de terror: Yo creo que no, porque francamente no me asustó para nada aunque sí me entretuvo bastante y logró engancharme lo suficiente como para querer seguir comprándolo y que el dinero desembolsado no se sintiera como una patada en mi billetera (como me pasó con el Caleuche edición aniversario).


Graveyard es un cómic que se lee con facilidad una vez que superas el shock inicial del exceso de color (algo que a lo mejor le pasa a los lectores criados bajo la cultura del blanco y negro), pero que su lectura sea amena y fácil no significa que estemos ante una obra simplona, pues tanto el desarrollo de los diálogos como la dosificación de la información relativa a los personajes y los hechos es sobria y coherente. Por otro lado, considero que la composición de las páginas y de cada una de las viñetas son excelentes, sobre todo porque de vez en cuando aparecían planos y ángulos notables y bastante originales.

En cuanto al dibujo a cargo de Eduardo Bromhbley, puedo decir, que me pareció muy bueno a excepción de algunos problemillas anatómicos que aparecían de vez en cuando. Es fluido, dinámico y las escenas de acción están estupendamente logradas. El trabajo de los fondos es más irregular, sobre todo en lo que se refiere a los interiores de la mansión, donde a veces los personajes se ven como pegados y los muebles como rendereados, no sé, no se integran muy bien. Otro punto interesante a destacar son las bellas portadas que, a cargo de Karla Díaz, mostraban a los personajes en situaciones cotidianas que no decían mucha relación con la trama del cómic pero que sí dejaban en claro aspectos de la personalidad de los chicos (me quedé esperando la portada de Samuel) lo que refuerza mi teoría de que los horrores cósmicos y misterios varios eran una excusa para adentrarnos en las mentes de Arturo, Lucrecia, Melchor, Samuel, Leontina y la Dama Ambar y ver cómo enfrentan las pruebas que el destino les pone y cómo cada una de sus acciones y decisiones van marcando el curso de sus vidas y la de quienes los rodean… inmanencia pura y dura que se vio truncada por los avatares de nuestra economía actual.


En conclusión Graveyard es un buen cómic, una obra correcta que aplica de buena forma los códigos universales del cómic de hoy en día, ese que no es ni gringo ni japonés ni europeo, que es todo y nada… un cómic cosmopolita de excelente factura que puede competir en igualdad de condiciones con publicaciones de la Marvel, DC o Image y , aunque no propone ideas nuevas, introduce elementos que vale la pena rescatar… (si alguno de los chicos que alguna vez leyó un numero de Graveyard siente curiosidad por revisar la obra de Lovecraft que lo inspira me doy por pagada).


Ojalá que LUF siga desarrollando este proyecto al menos en su plataforma de Internet. (Para mayor información visiten: http://www.lufeditorial.com


PD: Las imágenes usadas pertenecen a editorial LUF y el tomo 4 de Graveyard está disponible en formato digital en la página de la editorial =).


lunes 9 de marzo de 2009

Desvaríos sobre la regularidad de los comics chilenos


Según mi calendario de estudio espartano (en el que solo me falta cronometrar el tiempo que tengo que demorarme en el baño), ya había cumplido mi cuota de bloggeo por esta semana; sin embargo hace poco entré a la página de la editorial LUF y me enteré de que la publicación de "Graveyard" está detenida hasta nuevo aviso por temas económicos.

Realmente es una pena, pero bueno, esta economía de mercado es así, y obviamente en cualquier clase de empresa se requiere de mucho tiempo para lograr la consolidación y las condiciones actuales no son las idóneas, sobre todo en un mercado tan poco desarrollado (o inestable es la palabra correcta?) como el de los comics en Chile...Los chicos de LUF han dado muestras de un gran profesionalismo y es muy esperanzador saber que continuarán activos a través de su página de internet: http://www.lufeditorial.com/

Desde chica los cómics chilenos han producido una sensación de angustia: ver uno en un kiosko o en una tienda especializada (de esas que ya casi no quedan en Conce...in memoriam Eternity Comics)me inundaba el corazón de una alegría extrema y obviamente lo compraba sin pensarlo dos veces, no me importaba si era bueno o malo (ejem..."rayén" de la extinta editorial Dedalos era bien mutante y sin embargo lo compré hasta el numero 9 u 8 ya no recuerdo). Mi compulsión por adquirir los mentados cómics nacionales radicaba en el terror que me provocaba no volverlos a ver jamás en una estantería... pensaba que si los compraba todos, entonces seguirían publicándose indefinidamente...tristemente, al parecer, pocos o nadie compartía esta suerte de paranoia consumista nacionalista. Para mí, ver un cómic chileno ahí, colgando al lado de un Hellblazer o de un maldito superman es un orgullo, una inspiración... una voz que gritaba "Vamos que se puede", un llamado a no achicarse ante las gigantescas editoriales de otros continentes y una muestra fehaciente de que hay que atreverse a soñar en grande (Me fui en volada, parece)... Seguí a Diablo por mar y tierra, compré todo lo que sacó dedalos, lo que pude pillar de visual ediciones y hasta un comic de Fyto Manga, pero bueno, supongo que las cosas no han cambiado mucho desde entonces y la realidad económica sigue siendo tan cruel como siempre... Pero no me importa, cada vez que vea un cómic chileno en mi camino lo compraré y lo seguiré haciendo hasta que tenga 100 años.

Mis palabras son un poco inconexas, es que, aunque tenía mis dudas acerca de la continuidad de Graveyard por el panorama de la economía actual, pensé que tal vez pasaría a ser una publicación bi o trimestral...bueno... es de esperar que vuelvan algún día.

¿Qué queda para el cómic chileno entonces? ¿Publicar solo en valpo y Stgo?¿Ser gratuito y distribuirse sin costo a unos pocos? ¿Sólo estar disponible en la web?¿Será que la clásica plataforma de la revista impresa ya no es viable? No sé, cuando pienso en el futuro del cómic chileno como industria, como una actividad rentable, me angustio un poco, pero una parte de mí cree que sí se llegará a eso algún día no muy lejano, porque aquí hay talento de sobra.

PD: La reseña de Graveyard se viene igual, claro que hasta el tomo 4 no más... veamos qué suerte irá a correr "Arauco" que al menos tiene sus espaldas cubiertas por Planeta de Agostini.

domingo 8 de marzo de 2009

Wild Palms: Apología del exceso

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Hay algo gracioso acerca de los cómics, películas y libros ambientados en un futuro cercano que ya fue, porque ya pasó el año 1984 y occidente no está bajo una gigantesca dictadura socialista militarizada ( aunque el concepto del gran hermano está tremendamente vigente y no sólo lo digo por el reality homónimo). Es el año 2009 y no se ha activado el SDF-1 y en 1999 Francia no estuvo asolada por una epidemia de SIDA en virtud de la cual se relegó a los enfermos a precarios guetos como se planteaba en la novela gráfica “Pecado Mortal” . (Pero los inmigrantes argelinos y marroquíes viven una situación similar) y “Wild Palms”, creado en la primera mitad de los noventas, no es la excepción: supuestamente su historia transcurre en el año 2007 y vemos al papa Juan Pablo II vivo y que Julliette Lewis aún es novia de Brad Pitt…son detalles, simples detalles que generan una dicotomía entre nuestro presente y el futuro planteado en la obra que pasa, de esa forma, a constituir una realidad paralela…un pasado alternativo.


Luego de esta reflexión procederé a enunciar la trama del cómic simplemente reproduciendo la reseña de la contratapa,: “Corre el año 2007. Harry Wyckoff es un abogado que se ve arrastrado dentro de una sociedad secreta llamada “Wild Palms” (cuya cubierta es la de una agencia de talentos en Hollywood) pero que en realidad está integrada por fascistas desalmados y visionarios de la realidad virtual. Esta agrupación es dirigida por el senador Anton Kreutzer que sueña con controlar la voluntad de sus seguidores y el destino del mundo con la ayuda de las drogas, la religión y la televisión. Harry debe luchar para conservar la razón y se precipita a una pesadilla nebulosa y caleidoscópica: Su lucha sólo puede conducirle a la tragedia…o a la trascendencia”. Como dato extra, esta novela gráfica publicada por entregas de 2 páginas en una revista inspiró una serie de televisión de Oliver Stone que, al parecer es considerada como “de culto”.


Dicho lo anterior y, agregando que el tomo recopilatorio a cargo de B ediciones es coronado por un rimbombante prólogo que exuda snobismo (no sé si existe esa palabra, pero a veces me tomo algunas licencias) tengo que decir que a este cómic, o lo amas o lo odias, porque “Wild Palms” es barroco, psicodélico, verborreico, fragmentado y exuberante…agota la mente y los sentidos logrando crear en la psiquis del lector un nivel de confusión que debe ser similar al que experimenta el atribulado protagonista de esta obra cuya voz en off aparece en casi todas y cada una de las viñetas, dando la impresión de que este cómic necesita explicarse a sí mismo a cada instante…bueno, creo que por eso USA Today lo calificó de “Un toque de diana lleno de creatividad agresiva y desenfadada que eleva la capacidad de la televisión para contar historias hasta una dimensión desconocida”. Claro que yo coincido más que nada en el desenfado y en la agresividad, pues realmente me sentí bombardeada, sobreestimulada y me vi en graves aprietos a la hora de discriminar la información importante del simple “ruido” narrativo, ya que había demasiada intra e intertextualidad, citas cinéfilas, nombres de canciones y cameos…bueno, concederé que las bizarras apariciones de Carrie Fisher, Bill Clinton, Eddie Murphy, Jim Belushi, Bob Dylan , el elenco de Bonanza y Burt Reynolds entre otras celebridades fueron agradables sorpresas (aun caundo fuera para decir “oh! Está Clinton jurando en la tele que está encendida en el fondo”).

Lo que la reseña de la contraportada no decía era que entre los miembros de wild Palms se encontraban no sólo políticos, sino que también numerosas luminarias de Hollywood e intelectuales, dando una visión siniestra y decadente del show Business( Aunque en todo caso ya estamos al tato de su decadencia). Tampoco nos dice que antes de verse tragado por esta vorágine de realidad distorsionada, nuestro héroe era un típico abogado yuppie exitista, snob y aspiracional asiduo a diversas sustancias que le permitían trabajar lo necesario para mantener el estilo de vida propio de Beverly Hills…a mi parecer Harry ya era un alma perdida antes de ser absorbido por los tentáculos de Wild Palms, pero al menos después de aquel episodio, tomó a ratos el control de su vida en un acto de rebelión antisistémico que no llegaría a buen puerto, pero que le daría cierta dignidad a su patética existencia.


En cuanto al apartado gráfico, Julian Allen crea una atmósfera pesadillesca y saturada que es muy apropiada para la historia aplicando técnicas mixtas como la acuarela, lápices secos y fotografía con un resultado desigual, aunque siempre realista. En general los dibujos se ven tiesos y extraños, como calcados de una foto o simplemente como fotografías intervenidas, por otro lado aparecen fotos en composiciones tipo collage y hay algunas viñetas realmente logradas sobretodo en lo que se refiere a fondos, pues, las figuras humanas resultan algo inexpresivas, a veces planas…en síntesis se trata de un dibujo bueno, con gran uso de la perspectiva y de correctas proporciones, pero carente de alma, pues nunca me quedé pegada admirando alguna viñeta como me pasó con el impecable trabajo de Muth en “The Mystery Play” o con la genialidad de Dave McKean en “Arkham Asylum” (por citar a algunos, porque también se me vienen a la mente viñetas conmovedoras de “Juan Buscamares”, “Sambre”, “Ikkyu”, “La espada del Inmortal” y tantas otras).


Objetivamente “Wild Palms” es un buen cómic: Está sobre la media, es provocador e interesante pero que se toma demasiado en serio. Tiene un buen dibujo y una buena historia que termina siendo muy densa.

Subjetivamente, este cómic no me pareció nada del otro mundo, he leído mejores y francamente odié a cada uno de sus personajes…Es demasiado críptica y esquizofrénica, no sé a lo mejor no tuve la madurez intelectual necesaria para comprenderla a cabalidad y valorarla, sin embargo su lectura se me hizo tan paquidérmica que releerla a fin de estudiarla en profundidad sería un acto masoquista.