sábado, 18 de agosto de 2007

Juan Buscamares: Corriendo hacia el agua

Desierto, desesperanza; una búsqueda sin fin a través de un camino sinuoso y repleto de escollos es el que emprende un tosco peregrino en medio de un paisaje postapocalíptico.

Sin temor a equivocarme puedo decir que “Juan Buscamares” son las dos lucas mejor invertidas de mi vida (Carlitos Matthei, un buen amigo al que años después le obsequié este cómic no podía creer que hubiese costado tan poco…y yo, cuando lo compré 4 años antes, tampoco ¡ja!), pues su calidad es innegable; por algo Félix Vega (Hijo del renombrado dibujante Oscar Vega) está haciendo carrera en España trabajando con grandes guionistas.

El agua, como todos sabemos, es la fuente de la vida y su escasez tiende a provocar muchos inconvenientes (Dicen los analistas políticos que las próximas grandes guerras del mundo estarán motivadas por el dominio del recurso hídrico), por algo los territorios desérticos son considerados como hostiles para la vida humana.

El calor agobia, ahoga, consume, quema y desespera. Por el contrario, el agua entrega paz: nos remonta a los días felices en que flotábamos despreocupadamente rodeados de líquido amniótico dentro del protector vientre materno y Juan busca, precisamente, el vital elemento viajando en un destartalado vehículo a través de parajes desérticos. Su recorrido es áspero y solitario, las personas son sólo estaciones en su camino. Sólo corre hacia el agua, hacia un sueño lejano que yace en el horizonte infinito y él no puede detenerse, ni siquiera para amar, porque es el buscamares, un cazador de esperanzas.

Este cómic es una verdadera joyita, porque logra combinar un excelente dibujo con un gran ritmo narrativo y, al mismo tiempo, imprimirle un carácter personal a la obra transmitiendo un mensaje profundo pero no por ello críptico, cosa que pocos pueden jactarse de hacer. La verdad es que “Juan Buscamares” es una historieta de las buenas, incluso mucho mejor que algunas novelas gráficas del viejo continente que he leído y hay varios aspectos que me gustaría destacar, pero me centraré sólo en tres:

El primero de ellos es, obviamente, el excelente dibujo de Félix Vega, quien da muestras de un virtuosismo extremo a la hora de crear atmósferas y personajes, de plasmar las expresiones en sus rostros y cuerpos y de delinear paisajes con un poco de tinta y un buen achurado… nunca menos ha sido más ( Bueno.. tal vez eso pueda aplicarse al espectacular dibujo de “Clover” de las chicas CLAMP). Los vehículos son impresionantes pues se trata de piezas “enchuladas” como un submarino adaptado para andar sobre la tierra (obvio, si ya no tiene dónde sumergirse) y su funcionamiento es bastante creíble. Cabe mencionar también el bello y sensual tratamiento de la figura humana que me hace recordar a las féminas de Milo Manara (Las del Clic, porque los diseños de City Hunters no me han gustado mucho), aunque sin los labios tan voluminosos.

En segundo lugar quiero hacer referencia a los simbolismos introducido a través del elemento onírico fuertemente presente en la obra. Aquí Vega establece una conmovedora intertextualidad con el célebre Principito de Saint-Exúpery, homologando ambos viajes.

Por último, hay que destacar la fuerza de los personajes: El carácter mesiático de Juan, la sórdida locura de aquellos que, agobiados por el calor, han perdido toda fe y ha renegado de sus valores en pos de la sobrevivencia. El chocante pragmatismo de Aleluya, una mujer que desde niña se prostituye por un mísero sorbo de agua y la desgarradora dualidad vida-muerte patente en una de las secuencias más emotivas e impactantes del cómic en la el desierto florece cuando la tierra resquebrajada es regada por la sangre recientemente derramada por un monje-profeta.
“Juan Buscamares” es un cómic valioso no sólo en el aspecto artístico, sino que también por su profunda humanidad, crudeza y realismo…Cómprenlo, barséenlo o róbenlo. Consíganlo de alguna forma, porque no los dejará indiferentes.

viernes, 17 de agosto de 2007

Podereso caballero es Don Dinero


Esto lo escribí cuando estaba en 2do. año de derecho, era un trabajo de historia constitucional de Chile @_@.... aún no tengo tiempo para empezar mi "proyectito" debido a un horrible cerrtamen de tributario, así que publicaré ciertos materiales que escribí hace tiempo y que se encuentran nadando en "mis documentos"... U__U ya sacaré algo más fresquito, por mientras ésto es lo que hay, no más.



“Poderoso caballero es don dinero”
Ensayo basado en el libro “Abismo y cimiento: Gustavo Ross y las relaciones entre Chile y Estados Unidos 1932-1938” de Joaquín Fermandois.


Resulta imposible referirse a las relaciones entre los diversos países del orbe sin aludir al factor económico. Hermosa es, sin duda, la épica gesta homérica que llevó a los griegos a devastar Troya, pero creer que su objetivo era recuperar a la bella Helena es pecar de inocente, pues dicha ciudad controlaba el paso hacia oriente. Aún ya en aquellos tiempos eran las riquezas las que movían los intereses de las naciones y a lo largo de los siglos esta situación ha sido una constante al analizar la evolución del panorama internacional. Sin ir más lejos, basta citar los antecedentes de la Guerra del Pacífico para corroborar lo anterior[1].

“Poderoso caballero es don dinero” dijo el poeta Quevedo no sin un dejo de sarcasmo, mas esta acertada expresión jamás quedará en desuso y es primordial para entender la dinámica de las relaciones bilaterales entre Norte y Sudamérica , sobre todo en la turbulenta década de 1930.
En “Abismo y cimiento” Joaquín de Fermandois realiza una amena y didáctica aproximación histórica a dichos años (1932-1938) a fin de ilustrar las políticas tanto chilenas como estadounidenses y analizar los efectos que el segundo gobierno de don Arturo Alessandri Palma tuvo en el ámbito diplomático. Cabe destacar que, ante todo, en las relaciones bilaterales prima el aspecto económico y, por lo tanto, es la gestión del ministro de hacienda Gustavo Ross la que interesa a Washington.

Durante bastante tiempo el país del norte centró su política hacia Chile en el ámbito de la protección de los capitales norteamericanos que se encontraban invertidos aquí generando en las personas un sentimiento de rechazo a lo que consideraban un excesivo egoísmo por parte de un país más rico. Ahora bien, dicha actitud era recíproca y el acercamiento de Estados Unidos a Sudamérica en general y a Chile en particular se debía a la necesidad de encontrar un mercado alternativo para los productos e inversiones que ya no podían enviar a la convulsionada Europa de la post-guerra. De esta manera invertir en Sudamérica era considerado un mal menor y era necesario hacer omisión de los prejuicios y recelos generados a partir de la particular idiosincrasia de los pueblos americanos[2]... fue así como nació la política del buen vecino, aplaudida por unos y cuestionada por otros. Celebrada fue, obviamente, por cuanto implicaba un enorme beneficio para Chile en materia de inversiones y exportaciones en una época donde el caos político previo y los vaivenes de la economía nacional habían sumido al país en la depresión; Cuestionada, porque se pensaba que sólo era un bello discurso, una careta y que había una intención oculta bajo la política implementada por Roosevelt. ¿Era fundada esta sospecha? ¿Realmente Estados Unidos se había convertido en un amoroso vecino o sólo planeaba apoderarse de las riquezas de Chile?
Las buenas intenciones del estadista norteamericano son incuestionables pero es iluso suponer que no esperaba ningún beneficio a cambio; después de todo en las relaciones internacionales, aún más en materia comercial, se requiere un grado de reciprocidad...pero ¿Qué esperaba Estados Unidos de Chile?
Por las características del panorama internacional y por la deteriorada situación macroeconómica reinante en Chile se pretendía no ir a pérdida, simplemente resguardar las inversiones, y para lograr se requería como mínimo un ambiente de estabilidad económica y apertura de mercado. Será justamente este último punto la generatriz de las dificultades para entablar una relación armónica entre ambos países.
Para que existiera estabilidad económica primero se debía conseguir la estabilidad política y esta se logró una vez que Alessandri Palma asumió la presidencia de la república en 1932 luego de una serie de gobiernos de facto. Subió al poder acompañado por un gabinete del cual formaba parte Gustavo Ross, hombre de preclaro intelecto para los negocios que a través de medidas bastante impopulares entre la población y varios sectores políticos logró mejorar sustancialmente la situación económica del país. Al respecto Wooten afirma que “El país es violentamente nacionalista en sus tendencias, y es probable que siga la conducción de políticos inescrupulosos que podrían estar a la cabeza del gobierno en su desapego de los de los derechos de los inversores extranjeros y en el cumplimiento de las obligaciones internacionales del país”[3] .
Mención aparte merece el curioso hecho de que durante “la segunda anarquía” Estados Unidos se haya negado a intervenir militarmente en el país ante las peticiones de ciertos chilenos que veían con horror como se sucedían bizarros experimentos gubernamentales de escasa duración. Supongo que en aquella época la austral región era considerado un socio comercial de menor importancia y que el fuerte remesón económico que había sacudido al país del norte enfrió un poco sus ansias de hegemonía por un corto período de tiempo.

Resulta paradojal el hecho de que mientras Estados Unidos consideraba a la política económica chilena demasiado nacionalista, los propios coterráneos de Ross alegaran que su visión no resguardaba eficazmente los intereses del país y que debía ser más proteccionista. Ninguno de los países estaba muy de acuerdo con la manera en que Gustavo Ross llevaba las finanzas del país y sin embargo este logró realizar una gestión impecable considerando las circunstancias en que recibió el malogrado erario nacional. También resulta muy curioso que sea Estados Unidos el tacharan a Chile de proteccionista cuando incluso ellos estaban cultivando un política económica de esas características y es que en los turbulentos tiempos que se vivían depender del voluble mercado internacional era como jugar a la ruleta rusa.

Después de la Primera Guerra Mundial y la debacle bursátil de 1929 todos los países sólo pensaban en lograr su propia recuperación y alcanzar el mayor grado de autarquía posible para protegerse de futuras crisis mundiales. En aquella época se tendió a la constitución de sistemas económicos cerrados altamente proteccionistas y, en algunos casos, planificados como reacción a lo que se consideraba el total fracaso del liberalismo. Estos dieron resultados relativamente buenos como el caso de la Alemania Nazi y Japón, por lo que en Chile se miró con buenos ojos este sistema y muchos políticos entre los que destacan los radicales y socialistas proclamaban la adopción de dichas políticas, reclamando un mayor intervención estatal. ¿Hubo intervención estatal durante el gobierno de Alessandri? Sí. Justamente fue éso lo que provocó el escozor de los norteamericanos, sin embargo la intromisión estatal en la economía fue discreta en cuanto sólo pretendía sanear el sistema y reactivar económicamente el país. Esta mesura en el intervensionismo estatal y la idea de promover las inversiones extranjeras fue lo que le valió más críticas al ministro de hacienda, pues el grueso del país clamaba por una economía similar a la de la Alemania Nazi, pero aquello era inviable. Sólo Ross y unos pocos adelantados comprendían que las economías cerradas estaban destinadas a morir y ya en aquella época habían (aunque en menor grado que ahora) una interdependencia entre los diversos mercados del planeta. Lo cierto es que si bien Ross deseaba, como buen liberal, que Chile participara de la economía mundial; también estaba consciente de la lamentable situación en que el país estaba y que no se encontraba preparado para entrar en la escena económica mundial sin barreras de protección.
Héctor Rodríguez de la Sotta, líder conservador, sintetiza muy bien la naturaleza de la política de Ross ilustrando los criterios sobre los cuales se funda el proteccionismo moderado que se aplica en Chile: “Primero, que esas industrias interesen realmente a la economía general, de suerte que haya una razón suficiente de bien común para protegerlas; y segundo, que esas industrias tengan una base sólida de existencia dentro del país, que les permita una vida propia y no una vida artificial, al amparo de una protección exagerada.”[4] Hace hincapié, a su vez, en que “el proteccionismo tampoco envuelve un activismo estatal en el sentido de la propiedad estatal de las unidades productivas, ya que el Fisco es el peor de los administradores (...)y además todos los problemas comerciales se convierten en problemas internacionales de Gobierno a Gobierno”.[5] Defiende ,también, la necesidad de promover inversión extranjera por ser necesarios para el desenvolvimiento y progreso del país lo cual permite el establecimiento de una relación dinámica de Chile con la economía mundial.

Los tópicos más sensibles en las relaciones bilaterales entre Chile y Estados unidos en esos años fueron: la ya mencionada anteriormente protección de los capitales estadounidenses en Chile, la nacionalización del salitre a través de la creación de la CONVESA, la peculiar copropiedad de la compañía de electricidad entre capitales norteamericanos y el gobierno, que más que nada provocó rechazo en Chile; la negociación de la deuda externa, pieza maestra de la gestión del ministro Ross y la aparición de conflictos en relación al cobre que tendrían su punto álgido décadas después.

Al mirar hacia atrás cabe preguntarse cómo han cambiado las relaciones entre Chile y Estados Unidos, ambos países han crecido, eso es innegable, sin embargo, esencialmente seguimos estando en una situación desventajosa: el peso político y económico de Estados Unidos es inmenso, tanto así que es capaz de doblegar a los organismos internacionales para hacer y deshacer en “defensa de la democracia”. Dicha impunidad se debe a su gran poder económico que le ha permitido desarrollar dos potentes armas: el poderío militar y las presiones económicas, de hecho basta con recordar que la firma del TLC estuvo marcada por la tensión de no haber apoyado a Estados Unidos cuando se votó en la O.N.U la aprobación de la guerra en Irak.



Bibliografía:
-Andrades, Eduardo, Apuntes de clases, Universididad del Desarrollo, Concepción.
-Fermandois, Joaquín, “Abismo y Cimiento: Gustavo Ross y la relaciones entre Chile y Estados Unidos 1932-1938” Ediciones Universidad Católica de Chile, Stgo, Chile.



[1] La causa desencadenante de la guerra del pacífico fue la violación del tratado suscrito por Chile y Bolivia en 1874, en virtud del cual “Las personas, industrias y capitales chilenos no quedarían sujetos a más contribuciones de cualquiera clases que fueren durante 25 años”, sin embargo en el año 1878 se dictó una ley que aumentaba el gravamen al salitre con la subsiguiente molestia de los empresarios chilenos quienes se negaron a pagar, sufriendo el embargo de sus bienes a manos del Estado Boliviano y gatillando una respuesta armada por parte de Chile.
[2] “Abismo y Cimiento” pag.30.El concepto de “Republiqué Sudaméricaine” que ilustra la idea de la república bananera en cuyo gobierno se suceden los golpes de caudillos de variopintas ideas o extracciones. Lo que actualmente sucede con Venezuela y su “pintoresco2 presidente es un buen ejemplo de ello.
2 Pág.76. Las poco alagadoras palabras del agregado militar de Estados Unidos en Chile Ralph Wooten : “Nunca debemos ser tan estúpidos de nuevo como para confiar en la estabilidad de un político chileno o en el valor de un peso chileno.” .

[3] Abismo y Cimiento, Pág. 76.Impresiones del agregado militar norteamericano respecto de la economía chilena. Sostiene que es necesario presionar para asegurar el respeto a los inversionistas de su país.
[4] Abismo y Cimiento pág.96
[5] Abismo y Cimiento pág.96

jueves, 9 de agosto de 2007

¿Conoces a Harry Haller?


Casi tiene cincuenta años, pero no puede confesar que ha vivido...¿Acaso alguno de nosotros ha vivido o está realmente viviendo? Harry planea suicidarse al completar el medio siglo de existencia, pero, por el momento pasa las horas leyendo a Novalis y a Nietzche, sientiéndose un personaje de Goethe, despreciando a la sociedad, pero deseando entrar en ella con desesperación...desde la escalera contempla el pulcro mundo burgués que abandonó por la promesa de grandes conocimientos y un cuarto inundado de papeles, humo de tabaco y litros de alcohol.


Harry es un hombre que se autodefine como un lobo estepario; sarcástico con el mundo y cruel consigo mismo, un ente sombrío y taciturno incapaz de cruzar el umbral que separa al hombre común de los genios...Pero...¿Realmente existen hombres así?

Harry es un peregrino como tantos otros que han existido y representa una de las numerosas rutas a través de las cuales se puede acceder al autoconocimiento: El camino de la soledad. Siddharta escogió el sendero de la luz, Emil Sinclair probó el bien y el mal, Narciso se inclinó por la vida contemplativa monástica, mientras que Godmundo vagó por el mundo, fue ermitaño y jugó al Sansara.


Hermann Hesse decidió que Harry emprendiera un viaje hacia la soledad inexorable, advirtiendo, claro está, que la lectura de sus desventuras es sólo para locos...¿Pero hay alguien completamente cuerdo hoy en día? (La doctora Cordero, Paulina Nin o Dejiko tal vez?). Ustedes se preguntarán cuál es la importancia de conocer al señor Haller, pues bueno, el conocer a este peculiar individuo nos abre los ojos a una verdad latente en nuestro interior: la multiciplicidad del ser humano. Me explico: Harry se sentía atormentado por su parte lobuna y su parte humana debido a que no podía conciliar ni equilibrar ambos aspectos y, por otra parte, poseía conductas que no eran calificables dentro de la dualidad hombre-lobo, lo cual gatillaba sentimientos de angustia, rabia y desolación. Estaba en pugna consigo mismo y tal como Fausto lo hiciera al verse bajo el influjo e Mefistófeles, se agobió pensando que en su interior habían dos almas, siendo que en realidad habían mil. Mil almas en una, mil almas que se complementan y forman un todo, mil almas que son una y todas a la vez. Éso es lo que Harry aprendió tardiamente y éso es lo que todos debemos reconocer antes de inhibir cada una de las aristas de nuestra personalidad, de nuestra alma, pues es imposible encajar dentro de un marco predeterminado cuando una de las características preponderantes del ser humano es la diversidad: Todos somos, de cierto modo y en distintos grados, genios, santos, demonios, locos, héroes, villanos, etc....pero es nuestra decisión abrazar nuestra esencia incluso con las contradicciones que nos aquejan.

lunes, 6 de agosto de 2007

Estudiando chueco


Comencé a hacer el diseño de personajes para la tira que pienso postear en el blog, pero la cosa avanza lenta, sobretodo porque mis manitos y mis neuronas están al borde del colapso.... sé que comparadas con las de la gente que realmente trabaja para ganar su sustento mis tribulaciones son una nimiedad absoluta, pero el hehco de no haber tenido vacaciones a pesar de que aprobé todos mis ramos me tiene algo frustrada... podría decirse que en estos momentos odio al mundo.

Un día, cuando supuestamente debía estar estudiando para un examen pero estaba tomando once con ciertas criaturas, mi lindo pololo me llamó algo perturbado por teléfono y me dijo: "Sabías que los estudiantes de derecho pasan el 42% de su tiempo estudiando?" "Ohhh..." pensé yo.... "Qué tierno, cómo saca la vuelta leyendo el diario" (Sí... él evade el estudio con actividades productivas, no como yo). El punto es que entonces tuve una epifanía...(insertar coro celestial, por favor) "Ohhh... por eso me siento tan miserable e irresponsable". Por estúpido e inhumano que pueda parecer el hecho de que las criaturas jurídicas estén destinadas a invertir casi la mitad de su tiempo en el estudio, es una realidad imperante en este poco productivo país y no puedo evitar sentirme algo enojada conmigo misma por no estudiar la cantidad de tiempo que debería y pasar un 60% de mi tiempo preocupándome pero no ocupándome realmente de las cosas que tengo que hacer.


Estudiar derecho es una experiencia particular, una suerte de dimensión desconocida para aquellas personas que no han sido poseídas por el espíritu de Ulpiano o Papiniano y creo que nadie que ingresa a esta carrera sale incólume, pues los niveles de strés y frustración son bastante altos( y ojo que yo estudio en una privada): Si no eres loco cuando entras, sales medio deschavetado al final. Jajajajaj, salvo honrosas excepciones, entre las cuales claramente yo no estoy considerada @_@. Pero ¿Qué hago estudiando derecho?.. bueno, pues, doy jugo... Aunque suene muy feo, generalmente doy bastante jugo pues mis intereses van más por el lado extrajurídico y bueno, la mitad del tiempo no le encuentro ni pies ni cabeza a lo que estudio, pues la redacción de nuestras leyes es bastante poco feliz(un excelso profesor suele decir éso... "la norma tiene un redacción poco feliz" para decir cordialmente que la gente que hace las leyes actualmente nunca aprendió gramática o también está el clásico "no preguntes el porqué, simplemente es así" o "porque el legislador lo quiso" que son típicas de la particular legislaciónm tributaria) ..... ahh,..... es que ya no hay gente como Andrés Bello...U_U qué pena..... pero bueno, como diría mi sabia hermana mi "encargo inicial "está mal hecho... Aunque ni tanto, porque ahora que recuerdo, cuando chica quería ser abogado debido a la influencia de "Se hará justicia" jajja pero luego abandone mis planes cuando un compalero de colegio acosador me dijo que seríamos "colegas" y "compañeros de U" (a los 10 años mo sabía que existía otra U que no fuera de la Conce jajajaj) y simplemente no pude soportar aquella idea sumado al hehco de que supuestamente debía estudiar demasiado, lo que derivó en tomar una decisión mucho más romántica: Estudiar Diseño Gráfico, pero a pesar de que estaba extasiada con los ramos de dibujo, el computador fue demasiado para mí y me dí cuenta de que no tenía la fuerza moral para enfrentarme a él.

Cuando tienes una vocación poco definida o bien careces de ella no queda otra opción que tomar el camino más cercano a tus habilidades. No puedo negar que extraño dibujar como una enajenada día y noche y amanecerme maqueteando con los dedos ensangrentados y volada con agorex que supuestamente está libre de tolueno (Es una mentira!!! Te vuelas igual) o inventar canciones acerca de las bondades del masking tape, pero al menos ya no le temo a mi futuro y he olvidado lo que es pasar una noche en vela. No seré Matt Murdock ni Dannie Crane, pero en algo contribuiré para despeinar el sistema y ganarme unos pesitos para poner mi ansiada editorial de cómics... total, si me aburro entre juicio y juicio puedo divertirme haciendo carituras de las personas que allí comparecen.

PD: Realmente este post es bastante desartculado pues es producto de un colapso mental causado por corregir certámenes @_@ ahahahahahaha Help... en otro momento escribiré algo más coherente y tengo un mensaje para aquellas criaturas que sí tuvieron vacaciones: LOS ENVIDIO Y LOS ODIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!! JJAJAJAJAJJA-------(Ahora pongo de fondo Can I play with madness?)



lunes, 30 de julio de 2007

Ogareff v/s Strogoff


Cuando leí "Miguel Strogoff" hace unos siete años me ví enfrentada a la disyuntiva de optar entre un resumen de 80 páginas con letra liliputiense o la versión de 300 páginas...y coo mi condición de nerd lo demandaba, elegí nesta última que, que, obviando algunas tediosas descripciones ( claro que frente a Zolá o Dostowiesky parecen meras reseñas), es muy buena. Don Julito sabía como manejar los tiempos y dar emoción al relato, claro que sin duda los responsables directos de ésto son los villanos. En este caso me refiero al ultra mega bacán cabronísimo Iván Ogareff, un tipo tan malo que que hasta el mismo diablo tendría reparos para acogerlo en su reino. Pero Ogareff era rebelde porque el mundo lo hizo así, porque nadie comprendió sus afanes de poder y por eso fue desterrado a Siberia, la gélida tierra donde yace el cadáver de la madre de Hyoga.


Iván Ogareff es la generatriz de la acción en esta obra de Verne; es por él y sólo por él (por su astucia, sadismo, crueldad y carácter maquiavelo) que el valiente correo del zar tiene que cruzar toda Rusia haciendo gala de tantas virtudes que llegan a dar arcadas. Y es que, a diferencia de Ogareff, Strogoff es tan virtuoso, noble y bueno que no parece humano... en él no hay dualidades...parece una heroína de teleserie mexicana vieja ¡ Por Dios! Gente tan buena es insufribe, no por el hecho de que una vil pecadora como yo no tenga fe en el ser humano, es sólo que Miguel, con su enfermizo con su enfermizo sentido del deber y su complejo de mártir es, dentro de su humildad, demasiado pedante, porque nadie me quita de la cabeza que una vez cumplida su misión tuvo que ir al hospital para que no se le reventara el tórax de lo henchido que de orgullo que estaba...je..^_^Perdón, parece que me he extralimitado...=P ¿No se nota que simpatizo con los villanos?


El punto es que los malos, aunque sufren más al final, lo pasan mejor durante la mayor parte del tiempo y lo comido y lo bailado nadie se los puede quitar...Ni siquiera el blondo y corpulento Miguelito con su cuchillo para cazar osos.

jueves, 26 de julio de 2007

Piqueros en la Estigia

Advertencia: Este ensayo lo escribí para el curso de historia constitucional cuyo profesor tiene una línea de pensamiento bastante cercana a la UDI (lo vi en una revista de la fundación Jaime Guzman, pero es un tipo genial ^_^ y ahora es mi gran quesote!... soy una chupamedias), así que la postura está algo exaltada, pues, en principio soy tanto patidaria de la eutanasia como del aborto , pero sólo en casos extremos (o sea, uno debe hacerse responsable de sus actos y si el tener un bebé te podría provocar la muerte o fuiste horriblemente violada, recién podría pensarse en la posibilidad de abortar...) . Creo que en ambos temas deben analizarse caso a caso.


Ahh... a todo esto, la idea del ensayo era tomar un derecho fundamental consagrado en la constitución... y bueno, vean lo que resultó de un litro de café y tres horas seguidas de tollo desesperado. =)

Piqueros en la Estigia o la relativización del derecho a la muerte

La muerte es la única certeza que tenemos en la vida y paradójicamente es a su vez una de nuestras mayores fuentes de incertidumbre, pues nunca sabemos cuándo acontecerá. Pero con los avances de hoy y la proliferación y relativización de una gran cantidad de nuevos derechos humanos esta situación se ha tornado diferente: el derecho a la vida supone el derecho, a su vez, a la muerte, es decir, la facultad de disponer del fin de nuestra existencia. ¿Es esto descabellado? ¿Va contra los designios de la naturaleza?

Años atrás los hilos de las parcas eran como cuerdas de titanio, pero ahora se han convertido en hilachas de nylon. Si bien el concepto del bien morir o morir con dignidad no es un producto de nuestra sociedad moderna, es actualmente cuando se ha hecho más patente debido a la utilización de métodos sistematizados, higiénicos y supuestamente indoloros. Sin embargo, ya era practicado siglos atrás por un variopinto grupo de culturas que comprendía desde olvidadas etnias indígenas hasta refinadas civilizaciones como, por ejemplo, la japonesa : Los samuráis eran guerreros que contaban con numerosos privilegios entre los cuales se destacaban el derecho a cometer “Sepuku” o suicidio ritual para terminar con su existencia sin manchar su honra y purgar honorablemente sus faltas.

La legalización de la eutanasia en diversos países “desarrollados” implica una disyuntiva: por un lado es perfectamente comprensible que las personas que sufren largas e interminables enfermedades puedan tener un final tranquilo y lo menos tortuoso posible, lo cual a su vez implica también disminuir el dolor y desgaste de sus familiares y, por otro lado, se corre el riesgo de que se genere la tendencia de ponerse el parche antes de la herida. Me explico: al ser notificadas de que padecen alguna enfermedad terminal, algunas personas optarían inmediata o prontamente por solicitar que se les aplicara la eutanasia. Tal vez mi postura parece extremista, sin embargo considero que la perspectiva de una larga agonía puede generar pánico en aquellos individuos que poseen un débil o casi nulo sustento espiritual: El temor al sufrimiento y a reflexionar acerca de los motivos de éste y ,aún peor, el observar lo que sucede con su núcleo más cercano a medida de que transcurren los meses o años se transforman en un panorama poco atractivo del que se desea huir imperiosamente.
En la sociedad occidental el temor a la muerte y al sufrimiento está profundamente arraigado y la combinación de estas dos variables con la lentitud , la cobardía hace optar por el camino más fácil: una muerte rápida.



Tomando la premisa de que el derecho a la vida también engloba el derecho a la muerte se puede llegar incluso al nivel de haya gente que sostenga que puede determinar el día exacto en que quiere morir y solicitar que se le aplique una inyección en esa fecha. Parece cosa de locos ¿no?, pero lo cierto es que si admitimos el derecho a morir tarde o temprano se alcanzará el extremo de que fijar el día de la propia muerte también se considerará una facultad inherente a la dignidad humana.
La ciencia prolonga la vida hasta límites insospechados , pero también puede destruirla con gran facilidad. Gracias a la tecnología ahora podemos jugar a ser dios alterando el orden natural de las cosas y si bien creo que la eutanasia es una alternativa válida en casos extremos, abre una puerta hacia una amplia gama de posibilidades bastante tenebrosas como ya ocurrió con el derecho a la vida y al de disponer de nuestro propio cuerpo que, bajo torcidas interpretaciones a llevado a personajes como Walt Dysney a congelar sus cuerpos a través de la criogenia a la espera de la resurrección. A pesar de que este hecho se ha convertido en un mito urbano la posibilidad, aunque lejana, de que los cadáveres puedan ser congelados y resucitados así como que algún día se creen empresas especialistas en entregar servicios “eutanásicos” a las personas resulta espeluznante.

¿Hasta qué punto tenemos derecho a la muerte? Eso es lo que hay que definir, pues su aceptación por la gran mayoría de la comunidad internacional es sólo cuestión de tiempo y es factible que se llegue a tal nivel de relativización que aquellos deseosos de controlar incluso el día de su propia muerte y quienes le temen a una larga agonía se tirarán piqueros en la laguna Estigia y nadarán hasta llegar a la orilla del inframundo, ya no será necesario esperar la llegada de Caronte para que nos conduzca a través de las aguas en su humilde barcaza, sólo habrá que lanzarse y nadar cuando nos apetezca con la salvedad de que nunca podremos regresar a la otra orilla.

Haber sido creados a imagen y semejanza de Dios no implica que debamos tener sus mismas atribuciones, pues no estamos preparados intelectual ni espiritualmente para sopesar lo que realmente significa disponer de nuestra propia muerte. En una decisión como esta no cabe arrepentimiento alguno; por otro lado, si nosotros no somos los que optamos por nacer ¿Por qué habríamos de determinar cuándo morir?

La pequeña bestia humana o psycho-kid


De pequeña era un ente despreciable, me creía top model y poseía el trastorno de "centro de mesa", realmente era una criatura tan insoportable que ahora, de haber tenido una hermana así probabemente la habría ahogado en la tina. Ummmm.... bueno, tal vez exagero un poquito.


El punto es que siendo una niñita, más bien era una diablita e hice cosas de las que no me enorgullezco y que me avergüenza recordar, sobre todo, porque no eran agradables para la gente que más quiero. Recuerdo que una ocasión, un compañero de curso de mi tía (el chico era el "mino malo y bacán" aunque ahora está calvo y famélico) que le gustaba (ella creía que el ser golpeada insistentemente con pelotas durante el recreo era la forma en que dicho especímen le manifestaba su amor) fue a verla a la casa (obviamente por motivos académicos) y estaban dando el lacrimógeno final de "Ángel Malo". Como yo no estaba siendo muy tomada en cuenta en ese instante me tiré al suelo de la pieza y comencé a reptar boca arriba haciendo círculos mientras mascaba chicle ruidosamente vociferando algunas cosas que le había escuchado a mi tía decir de él... finalmente rematé molestándolo con la niña que a él le gustaba "A tí te gusta la Claudia Cruzat..ahahahahah... la orejas de paila jajajaja" (Ahora ella se operó las orejas y tiene una vida exitosa en lo profesional pero bastante gris)... mi pobre tía estaba fucsia y el chico en cuestión, pálido... "ehh... simpática tu sobrinita" y se fue raudamente, luego yo en mi "tierna inocencia" no comprendía porqué mi tía no me hablaba y me miraba con una expresión que era mezcla de odio y desepción. Debo advertir que aún soy muy buena para meter la pata y hacer comentarios desatinados, pero al menos no los hago adrede.


Otra víctima de mi maldad infantil fue mi querida Elizabetha, quien era el blanco recurrente de mis adorables ocurrencias por ser la mejor amiga de mi tía y por ende, mi competencia directa en la lucha por su total atención ahahahaaha @_@. Cuando Elizabetha llegaba yo dejaba de existir y ellas se encerraban en su maravilloso mundo en donde creaban bellos cuentos ambientados en diversas épocas históricas (y ojo que se documentaban bien y sólo tenían como 12 años). Lo de "encerrarse" era literal. Ellas cerraban la puerta y yo quedaba fuera U_U, por lo que golpeaba y arañaba la puerta para impedir su concentración....además, cuando continuaban sus conversaciones vía telefónica yo intervenía el teléfono profiriéndole insultos a Elizabetha e interrumpiéndolas con eructos¿o se dice eruptos?... bueno, simples y vulgares flatos...


No sé que eventos en mi vida me hiceron cambiar, pero me siento contenta de no haber evolucionado dentro de los lineamientos que seguí durante mi infancia, puer habría terminado siendo como estas perras de laguna beach o no sé.... como la Adriana Barrientos pero gorda... mmm... Sólo me queda pedirle disculpas a Elizabetha y a la Lore por haber mancillado sus cuentos y por haberme llevado su carpeta de dibujos al colegio para mostrar sus dibujos eróticos.